CORONAS, HISTORIA Y MITOLOGÍA
A lo largo de la historia de la humanidad las coronas y las guirnaldas de flores significaron el triunfo, la gloria y la permanencia, al menos por tres motivos:
El verdor perenne de sus hojas como el de todo el reino vegetal simboliza la vida que perdura inextinguible o que se regenera con un ritmo cíclico preciso y por ello simboliza la inmortalidad; la corona por su forma circular es un conocido símbolo solar y colocada sobre la cabeza, la parte más elevada del cuerpo, sitúa a quien se la ciñe un contacto con el reino celestial; y, por fin, por ser las plantas de las que están echas las guirnaldas y coronas, los atributos de ciertos dioses de la Antigüedad (el laurel de Apolo, el olivo de Minerva, el mirto de Venus, etc.) su posesión asimila a quien las lleva con la divinidad correspondiente, permitiéndole participar, aunque sea de una manera vicaria, de su poder y superioridad.
Los ramos, las guirnaldas y particularmente las coronas, sobre todo las fabricadas con hojas verdes perenne, como las de la palma o el laurel, fueron en la Antigüedad, un signo de gloria y reconocimiento que se otorgaba a quienes sobresalían en los juegos, la guerra, las artes u la sabiduría, o en la consecución y el mantenimiento de la paz.
Símbolo de dignidad real y nobleza.
Hacen coincidir el origen de la palabra corona al cuerno. Parece que las primeras coronas de que se tengan recuerdos, tenían uno, dos o tres cuernos a las extremidades.
La mitología y la historia del hombre se mezclan. En prácticamente todas las civilizaciones de que se sepa, han utilizado coronas de flores para la cabeza in situaciones sociales, distintas entre ellas. Los griegos, los romanos, los egipcios, los celtas, los precolombinos, los orientales, como India, China... y me pierdo. Supongo que sea por utilizarlas en la vida real, que incluso las divinidades vestían las diademas.
Las primeras de verdura, para los dioses. Hay quien considera Baco como el primero, de uva, la vid, racimo y hojas. O Apolo, de palma para representar el mandala solar. O Júpiter, de espigas de trigo, como Jano, rey de Italia, Isis en Egipto, y también Ceres. Saturno, de higos frescos. En Egipto eran dobles, una relacionaba con el mundo terrenal, la otra con el mundo de las divinidades. Júpiter también de encina y laurel, Plutón de ciprés, Mercurio hiedra y olivo. La Diosa Fortuna, de abeto. Apolo, Caliope e Clío, de laurel. Venus, de mirto y rosas, quien lo dudaba. Desde la antigüedad, la corona de ramas o de flores representaba la victoria.
La corona era símbolo de poder, fuerza, dignidad, autoridad, imperio. Se daban a los invitados de celebraciones y las llevaban hasta un numero de tres, una encima de la otra. Ateneo escribía que eran terapéuticas y que ayudaban a quitar el dolor de cabeza. Otros, que eran refrescantes.
Al comienzo del utilizo en reuniones convívales eran de lana, luego de flores y hojas verdes, la mas preciadas de oro, imitando las flores naturales.
Para los hebreos y los egipcios simbolizaban el premio por destreza y valor, y por eso las podían vestir solamente sacerdotes y reyes.
Los romanos las usaban en bodas, fiestas populares como las estaciones, en el senado y para celebrar la victoria para los milicianos valientes. En estos caso, de hojas verdes como el laurel.
En las Olimpiadas griegas eran de olivo silvestre. Y si eran de oro, para los griegos y los romanos, representaban una recompensa extraordinaria al valor y tenían que vestirlas en espectáculos y reuniones publicas.
In Delfos, si el oráculo era favorable, había que llevarlas de laurel, recogidas en los bosques cercanos.
Las mágicas, tenían que ser de lana y oro. En los antiguos rituales, se ponían en imágenes o personas, para protegerlas de los males.
En las tradiciones más exóticas son grandes, muy llenas de flores frescas, coloridas, se pueden llevar también al cuello, para las fiestas y para dar la bienvenida a los huéspedes.
En las culturas nórdicas son de florcitas pequeñas, incluso secas, y suelen llevar unas tiritas de tela que caen en las espaldas.
Muy comunes en las ceremonias nupciales, no expresan solo la pureza, con el color blanco, sino también la glorificación de la mujer, a punto de convertirse en una divinidad protectora de la familia y de la casa, y especialmente con la intención de atraer sobre la recién casada toda la vitalidad y el poder fecundador de la madre tierra, con la que la mujer aparece identificada en numerosas culturas.
En Roma la esposa llevaba coronas de verbena, planta dedicada a Venus.
En la época moderna suele ser de azahar, limonero y naranjo (símbolo de la virginidad).
Las coronas y las musas
Probablemente todos sepáis que las musas vienen de la Antigua Grecia y que pertenecían a los personajes de la mitología. Se estima que fueron hijas de Zeus y Mnemónise (diosa de la memoria) y tras muchos estudios se indicaron que eran nueve las musas en la época helenística.
Han sido las inspiradoras de muchísimas obras de arte y están en la boca de todos los artistas de todos los tiempos. Además, son las protectoras de las ciencias y las artes liberales, y fueron las encargadas de unir todas las artes. Así que merecen que se les abra un pequeño sitio aquí, no? Allá van:
Calíope
Musa de la elocuencia, de la poesía lírica, representada con una tablilla y con un estilo. Lleva una corona dorada (por su importancia) y es una joven de bello rostro (como significa su nombre en griego). Va elegantemente vestida y en ocasiones lleva una trompeta en la mano. Es la mayor de todas las musas.
Urania
Como se puede suponer, era la musa de la astrología y la astronomía. Quizás es la más fácil de reconocer por su túnica azul celeste, su diadema con estrellas y su cara de niña (era la más pequeña de las musas). También lleva siempre un compás y una esfera entre sus manos.
Melpómene
Musa de la tragedia. Por eso se le representa con una máscara de tragedia en la mano derecha y con una corona de pámpanos.También se le representa con una daga y apoyada sobre una maza.
Clío
La musa de la historia. Iconográficamente se dispone con un rollo de papel o una pila de libros. Se dispone sentada o de pie (generalmente sentada).
A veces se representa con una corona de laureles y una trompeta en la mano. En ocasiones sostiene una clepsidra, que es un antiguo reloj que trabaja con el flujo del agua y se usaba para medir el tiempo de algunos discursos.
Erato
La musa de la poesía lírica erótico-amorosa. Lleva con ella una lira o cítara y guirnaldas de rosas y mirto. A sus pies, en ocasiones, dos gorriones se encuentran picoteando comida y también está Eros, con sus atributos (arco, flechas,…). Era una musa alegre, siempre representada de pie.
Euterpe (arriba a la izquierda)
Es la musa de la música, representada tocando una flauta normalmente, aunque pueden ser otros tipos de instrumentos. Además, también se le adorna con corona con flores.
Polimnia (arriba a la derecha)
ES la musa de los actos sagrados y de la mímica. Se le representa casi siempre recostada en actitud pensativa y vestida de blanco. En ocasiones lleva un rollo de papel, representando los cantos.
Talía
En contraposición y complementando a Melpómene (musa de la tragedia), Talía es la musa de la comedia. Por ello, se le representa como una joven alegre, rural y lo normal es que lleve una máscara de comedia. Aunque a veces lleva otros atributos rurales como un cayado. Ella también es la protectora de la poesía bucólica (o pastoril), por eso se le identifica con estos atributos rurales.
Terpsícore
Por último, la protectora de la danza y del canto coral. Es una joven delgada, jovial y risueña, que se representa mediante una lira. Llevaba una guirnalda también, como las demás musas. Era la que presidía los coros.
Jung, Freud y la simbología
Detrás de sus estudios, Justav Jung sentenciaba que llevar una corona radiante indica que se ha cumplido la finalidad más alta de la evolución humana. Quienes triunfan superándose a sí mismo, logran la corona de la vida eterna.
Los jardines y las flores son una representación muy conocida del sexo femenino en el simbolismo onírico descubierto y analizado por Sigmund Freud.
Los Bacanales (o fiestas de Baco)
En los rituales de Baco el desenfreno sexual cobraba importante dimensión, los participantes se adornaban con guirnaldas tejidas de hiedra y pámpanos, las dos plantas dedicadas a Dionisio y a Baco, entre los romanos.
En la Biblia las coronas es el símbolo del amor y de los placeres mundanos, y en el Libro de la Sabiduría se encuentra una clara condena a quien la lleva.
De hecho, el acto de dar, tomar, solicitar o intercambiar ramos de flores es una clara invitación al amor y al contacto sexual en nuestro folklore ya desde épocas remotas; en carnavales y fiestas del solsticio.
Aún que se vaya perdiendo la costumbre, en las fiestas de San Juan la corona de flores era signo de regocijo y amor o engalanar durante esta noche la casa de la amada con ramos y motivos vegetales. Se utilizaban flores de la temporada, como verbena, trébol, hierbabuena, rosales o jazmineros, para simbolizar amor, magia y esperanza.
En la literatura bucólica de nuestro Renacimiento, a la tradición clasicista se unían elementos populares y rústicos, todos representados por el abundante uso de flores.
En la obras Don Quijote de Cervantes y un Poeta en New York de Federico García Lorca, y otras de fama extendida, mucho se habla de flores, guirnaldas y coronas. Buscar citaciones para creerlo.
Los tarots y las coronas
varios arcanos mayores aparece el símbolo de la corona.
La Emperatriz la lleva de oro e representa el amor divino e la luz celestial.
La Sacerdotisa viste la corona papal destinada a los iniciados.
Hierafonte tiene triple tiara como la espiritualidad y la autoridad más elevada, rigiendo el mundo físico, anímico y espiritutual.
El Emperador y la Justicia, señalando autoridad.